La Cala de Sant Francesc, también conocida como Cala Bona, es una de esas playas de Blanes que resuelven muy bien una escapada de medio día o una jornada tranquila junto al mar. Tiene acceso sencillo, agua limpia, un tamaño contenido y servicios suficientes para no ir “a la aventura”, pero conserva el carácter de cala que mucha gente busca en la Costa Brava. En este artículo explico cómo es realmente, cómo llegar, qué servicios ofrece, cuándo compensa ir y con qué otras playas de Blanes merece compararse.
Lo esencial para decidir si merece la pena ir
- Tiene unos 192 metros de largo y 38 de ancho, con arena gruesa y entorno residencial.
- Se puede llegar en coche y a pie; está a unos 2 kilómetros del centro de Blanes.
- Cuenta con aparcamiento cercano, aunque en temporada alta conviene no confiarse.
- Es cómoda para familias y parejas, pero el fondo se profundiza rápido.
- Ofrece bandera azul y varios servicios útiles para una visita cómoda.
- Compite más por encanto y practicidad que por tamaño o paseo marítimo.

Cómo es la cala y por qué gusta tanto
Yo la describiría como una cala pequeña, ordenada y bastante agradecida si no quieres una playa interminable. La arena es gruesa, el entorno es residencial y el paisaje gana mucho por los pinos y la sensación de refugio que da una bahía recogida. No es una playa monumental; precisamente ahí está parte de su atractivo.
Las cifras ayudan a entenderla mejor: unos 192 metros de longitud y 38 de ancho no dan para perderse, pero sí para encontrar un baño cómodo sin el exceso de grandes arenales urbanos. Además, la ocupación suele ser moderada y el ambiente encaja bien con parejas y familias. Eso sí, hay un detalle importante que no conviene pasar por alto: al entrar en el agua la profundidad aumenta con rapidez. Para mí, ese matiz cambia bastante la experiencia si vas con niños pequeños o si buscas una entrada al mar muy gradual.
Esa mezcla de tamaño contenido y acceso cómodo explica por qué mucha gente la elige; ahora bien, llegar sin rodeos también influye en la experiencia.
Cómo llegar sin perder media mañana
La cala está a unos 2 kilómetros del centro de Blanes y se puede acceder tanto en coche como a pie. En la práctica, eso la hace más flexible que otras calas pequeñas de la Costa Brava, donde el acceso depende casi siempre de un camino largo o de una bajada incómoda. Aquí tienes una ventaja clara: hay aparcamiento a pie de playa, lo que simplifica mucho la visita si llevas sombrilla, nevera o niños.
El acceso a pie también tiene sentido, sobre todo si vienes desde el jardín botánico Marimurtra o desde Sant Joan. El camino de ronda, además, aporta una de esas caminatas cortas que justifican la visita por sí solas: no solo llegas, sino que llegas con vistas. Si yo fuera sin coche, elegiría esa opción; si fuera con equipaje o con prisa, priorizaría el coche y llegaría pronto.La parte menos romántica es bastante simple: en días buenos y en plena temporada no contaría con encontrar sitio en el primer intento. La cala no es grande, así que el margen de maniobra se reduce rápido. Una vez resuelto el acceso, lo decisivo pasa a ser el nivel de comodidad real que encuentras al bajar a la playa.
Qué servicios hay y qué conviene no dar por hecho
Una de las razones por las que esta playa funciona tan bien es que no depende solo del paisaje. Tiene servicios que de verdad mejoran el día, y eso se nota más en una cala pequeña que en una playa enorme. La guía de playas de la Costa Brava la clasifica como accesible y sin barreras, algo útil si te interesa una visita más cómoda o viajas con personas que necesitan apoyo extra.
| Servicio | Qué aporta | Matiz práctico |
|---|---|---|
| Bandera azul | Buen estándar de calidad ambiental | No sustituye a revisar el estado del mar y el aforo del día |
| Socorrismo | Más seguridad en temporada | La cobertura depende del periodo del año |
| Pasarela y acceso adaptado | Entrada y salida más cómodas | En una cala pequeña, el desnivel sigue existiendo |
| Bar y restaurante | Te permiten pasar más horas sin depender del coche | En días de mucha demanda conviene llegar con margen |
| Aseos adaptados | Más comodidad para familias y personas con movilidad reducida | La disponibilidad concreta puede variar según la temporada |
| Alquiler de hamacas | Reduce carga de equipaje y mejora la estancia | Si buscas independencia total, lleva tu propio material |
También hay un detalle que me parece importante: los servicios ayudan, pero no cambian la naturaleza de la cala. No esperes una playa con un paseo marítimo largo, decenas de chiringuitos y una oferta urbana continua. Aquí la clave es otra: comodidad suficiente, pero con un ambiente más recogido. Con eso claro, la pregunta siguiente es cuándo compensa más ir para que la experiencia mantenga su mejor versión.
Cuándo ir y para quién encaja mejor
Si tuviera que elegir el mejor momento, iría a primera hora de la mañana o en días de temporada media. La luz suele ser mejor, el agua se ve más limpia y la cala conserva más ese aire tranquilo que la hace especial. Al mediodía y en pleno verano, en cambio, el ambiente se vuelve más intenso y el espacio pequeño se nota bastante.
Yo la recomendaría especialmente a estos perfiles:
- Personas que quieren una cala fácil de usar sin renunciar a un paisaje agradable.
- Parejas que buscan un rincón más contenido que una playa grande.
- Familias que valoran servicios cerca, siempre que vigilen la profundidad del agua.
- Viajeros que quieren combinar baño y paseo corto por el camino de ronda.
Si viajas con niños muy pequeños, mi consejo es prudencia realista: la cala puede ser cómoda por acceso y servicios, pero no es la mejor opción si buscas una entrada al agua muy suave. Si, en cambio, lo que quieres es una parada bonita y práctica sin complicarte demasiado, encaja muy bien. Si dudas entre esta cala y otras playas de Blanes, la comparación directa aclara mucho más que una descripción aislada.
Con qué otras playas de Blanes la compararía antes de elegir
En Blanes hay varias opciones y no todas sirven para lo mismo. Yo no las pondría a competir como si fueran equivalentes; las vería como herramientas distintas para planes distintos. Cala Bona gana en intimidad y en sensación de cala; la playa principal de Blanes gana en amplitud y servicios urbanos; S’Abanell gana en longitud y espacio para caminar.
| Playa | Dimensión aproximada | Ambiente | Mejor para |
|---|---|---|---|
| Cala de Sant Francesc | 192 m x 38 m | Recogido, residencial, con sensación de cala | Una visita corta o un día tranquilo con servicios suficientes |
| Platja de Blanes | 610 m x 44 m | Más urbana y abierta | Quien prioriza espacio y entorno más central |
| S’Abanell | 2.380 m x 32 m | Muy amplia y pensada para pasear | Quien quiere amplitud, caminatas largas y menos sensación de encierro |
La lectura práctica es clara: si buscas una cala con encanto y acceso relativamente fácil, esta es una apuesta sólida. Si prefieres una playa grande para pasar horas caminando o instalarte con más espacio, las otras dos opciones pueden encajarte mejor. Con la comparación sobre la mesa, solo queda quedarse con los detalles que suelen marcar la diferencia en una visita corta o en un día entero.
Los detalles que marcan la diferencia en una visita a la cala
Si yo planificara la visita, revisaría cuatro cosas antes de bajar a la arena. La primera es el horario, porque llegar temprano cambia por completo la sensación de espacio. La segunda es el plan de comida: aunque haya bar o restaurante, no conviene depender al cien por cien de ellos si vas a quedarte muchas horas. La tercera es el acceso, especialmente si vas con carrito, personas mayores o material de playa. La cuarta es el estado del agua: en una cala pequeña, una pequeña mejora de visibilidad o de oleaje se nota mucho más.
- Lleva lo justo si quieres moverte con facilidad; la cala se disfruta más sin exceso de equipaje.
- Si vas con niños, mantén la atención muy cerca de la orilla por la profundidad rápida.
- Si te interesa nadar tranquilo o hacer fotos, la primera hora suele ser la mejor apuesta.
- Si dependes del aparcamiento, llega con margen y no conviertas la visita en una carrera.
- Si buscas una parada con paisaje y poca complicación, esta cala funciona mejor de lo que parece en un mapa.
Para mí, ese equilibrio entre acceso sencillo, tamaño contenido y servicios suficientes es lo que hace que Cala de Sant Francesc merezca la parada. No promete una gran playa infinita, pero sí una experiencia muy sólida si llegas con expectativas realistas y con ganas de aprovechar una de las calas más agradecidas de Blanes.